Bolivia: Pablo Willka Zarate

8“…prisión y juicios que se me siguen por haber servido al país hasta el sacrificio”… (junio de 1900)
Pablo Zárate “El temible Willka” estuvo casado con Aída Aguilar con quien tuvo 4 hijos, fue un prestigioso comunero, severo, inteligente y tenaz que nació en Imilla-imilla (Huancaruna) en la zona de Sikasika, desde niño su comunidad le transmitió la hazaña histórica de sus antepasados y la importancia del Kollasuyo. 
Dotado de gran inteligencia y de mucho poder persuasivo, en el afán de conservar nuestras tierras de origen, aprendió el castellano, a leer y a escribir en un tiempo en que esto era un delito para todos nosotros. 
Nuestro comandante impulsado por la tradición autóctona aymara, fue muy trabajador y tuvo cierto poder económico, pese a vivir en medio del abandono y del ultraje que debían soportar nuestras comunidades y se comprometió desde muy joven a recuperar para nuestro pueblo, lo que nos pertenece desde los orígenes de este continente. 
El propósito esencial que nos impulsa a restaurar el Kollasuyo y por el que lucha nuestro pueblo, fue y es: Pisar nuestros territorios como dueños comunitarios y no como pongos de las propiedades usurpadas a nuestros ancestros. Nos oponemos al objetivo colonizador de instalar migración extranjera, que llega con odio racista y ánimos manifiestos de exterminar a nuestra raza, para rematar sin escrúpulos ni oposición estas tierras nuestras. 
El arrojo bélico de Pablo Zárate y de su Estado Mayor Indio, aspiró conseguir para nuestro pueblo la tranquilidad y la satisfacción de gozar y disfrutar de nuestra libertad originaria, que se muestra encadenada por el yugo advenedizo y masacrador, del opresor colonial y post-colonial que nos niega en forma sistemática administrar nuestras heredades milenarias. 
El 21 de Diciembre de 1870 el jefe comunero Luciano Willka, se entrevista con el futuro presidente Agustín Morales que vino a pedirle ayuda para derrocar a Melgarejo y es nombrado en ese entonces Sargento mayor del Ejercito. Esta entrevista influyó mucho en Pablo Zárate y en el entonces soldado Pando que fue testigo de estas entrevistas. 
Para la guerra federal en 1898, Pando hizo esta promesa formal al Cacique Pablo Zárate Willka, jefe de los indios aymaras: 
“… Willka -le dijo- te doy el grado de Coronel; levanta al indio; destruye al blanco del Sud, (al blanco alonsista). Cuando derrotemos al Ejército Constitucional, yo seré Presidente y tú serás el Segundo Presidente de Bolivia. Y devolveremos la tierra al indio; la tierra que le ha arrebatado el Gral. Melgarejo”. 
Las tres exigencias para entrar en la contienda fueron estratégicamente nacionalistas, no fueron un simple proyecto regionalista, sino que empieza desde el núcleo esencial de nuestro pueblo, para expandir a toda Bolivia el orgullo de ser habitantes de estos sagrados territorios, en consecuencia el líder comunero al ingresar a la guerra exige: 
 
(1) Liberación de los colonos.
(2) Participación de los quechuas y de los aymaras en el gobierno. 
(3) Devolución de las tierras comunales. 
 
En esa época, donde la soldadesca realizaba constantes matanzas y los criollos junto a inmigrantes etnicidas, usurpan y saquean las tierras comunitarias Aymaras, Quechuas y Guaraníes, el ex-centro realista y racista de Chuquisaca demanda el control de las riquezas mineras, basada en su “aristocracia” genética (conservadores), frente a ellos se pone la Bolivia “exportadora” que propone el pretexto Federal autonomista de los barones del estaño en La Paz y Oruro (liberales).
Pablo Zárate, recibe la propuesta de José Manuel Pando mediante la esposa de éste, Carmen Guarachi oriunda de Sica-Sica y enlace de los liberales con el poderoso y creciente movimiento comunero aymara. Esta intermediaria hace la ofrenda de coca a la Pachamama y convence a Omasuyos, Pacajes, Sica-Sica e Iquisivi para iniciar el hostigamiento a los q’aras aloncistas. 
El temible Willka entonces, organiza y dirige al Ejército Aymara, que fue un conjunto de pequeñas unidades con poderosas masas humanas que plantearon nuestro autogobierno Quechua Aymara con amautas guerreros como Juan Lero, Feliciano Mamani, Asencio Fuentes y Manuel Flores, que manteniendo consecuentes el planteamiento originario de Tupac Katari organizan el gobierno indio en medio las marchas y el acoso al ejército regular, mediante una incesante lucha de guerra de guerrillas dirigida por Mallkus que ganaron mucha experiencia en el enfrentamiento contra las tropas conservadoras, ellos son: Alonso Luciano Willka, Cruz Mamani (llamado 2do. Willka) y Lorenzo Ramírez. 
Las fuerzas originarias armados de palos, q’urawas y piedras, marchan detrás de la wiph’ala avanzan sin apoyo de los federalistas, enfrentando a los bien armados opresores que pusieron nombre al río Chunchullmayo (río de tripas) de Huayllas por los restos de los descuartizados combatientes, al día siguiente llega El Willka, a la cabeza de 2000 kataris y se enfrenta en Vila-Vila a los cañones tutelares de la nata sucrense, con la táctica de no huir, sino de correr hacia el enemigo dejando atrás las explosiones, logrando de esta forma un brillante avance militar. 
 
El manifiesto de Zárate Willka, conocido como “La proclama de Caracollo” que es un ideario autóctono, plantea:

1.- “… deseamos hallar la regeneración de …Bolivia.”
2.- “los indígenas, los blancos nos levantaremos a defender nuestra República de Bolivia …que quiere apoderarse … vendiéndonos a los chilenos” 
3.- “…deben respetar los blancos o vecinos a los indígenas, porque somos de una misma sangre e hijos de Bolivia, deben quererse como hermanos con los indianos… hago prevención a los blancos… para que guarden el respeto con los indígenas…” 
 
Esta propuesta aymara fruto de un profundo y genuino nacionalismo que buscaba una patria basada en la tolerancia y la equidad no se detuvo sino hasta lograr la victoria final en Paria el 10 de abril de 1899.
Willka que es fuerza, esplendor, energía solar y humana, impulsa la fundación en Peñas del Gobierno Comunal (federado) que nombra al Jatunruna Juan Lero como presidente. El levantamiento Aymara tenía por objetivo, por lo menos así se conoce en el “primer gobierno” (en la república) indígena de Peñas, lo siguiente: 
 
• Constitución de un gobierno indígena
• Restitución de tierras a sus dueños originarios 
• Guerra contra las corruptas minorías dominantes 
 
Posteriormente entra a Oruro con 50.000 Quechuaymaras a los que encabeza demandando la devolución de tierras. Allí, es homenajeado, protegido y custodiado por el ejército federal que le corta toda forma de comunicación con las provincias. Luego él junto a 90 líderes comunales, son apresados, interrogados y torturados por sus “amigos”.
El peligro que representó su presencia, quedó ahogado en la prisión bajo cargos de sedición de los que al final fue absuelto. Permaneció 4 años en la cárcel de Oruro de donde salió por el amotinamiento del 10 de mayo de 1903, estando en la clandestinidad hasta el día en que fue vilmente ejecutado en la hondonada de Chu’llunk’iri en 1905. 
 
Con su asesinato, queda marcada otra etapa en el aniquilamiento indígena. Todos los liberales asaltaron las “comunidades indígenas” que convirtieron en “sus” latifundios. No hubo diputado, subprefecto o corregidor liberal que no se haya adueñado de tierras “comunitarias” y de indios comunitarios. Terratenientes liberales y siervos indios aparecieron, como hongos después de la lluvia con estos resultados: Matanza de indios en La Paz, cesión de Antofagasta, regalo del Acre, contrato Spayer, fraude electoral y caciquismo.
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